Ensayo de la Película ´´La Ley de Herodes´´
Este es un filme escrito y dirigido por Luis Estrada del año 1999, transcendió en el cine
mexicano debido a su carga política y reflexión en cuanto a México; sin embargo, refleja
también la realidad de muchos países de Latinoamérica. La historia sigue al personaje de Juan
Vargas, que siendo el trabajador de un basurero tras situaciones peculiares termina siendo
nombrado el presidente municipal de San Pedro de los Aguajes, un pueblo pequeño en medio del
desierto de México, y durante su mandato irá cambiando sus actitudes iniciales de franqueza para
inmiscuirse en problemas producto de sus decisiones poco éticas.
¿Cómo llegó un basurero municipal llegó al puesto de presidente municipal?
Cuando el presidente municipal actual muere, los líderes corruptos y poderosos, buscan
un reemplazo temporal que no cause problemas y les permita seguir controlando el municipio y
sus negocios. Vargas es elegido como presidente municipal interino simplemente porque parece
una persona dócil y fácil de manipular, que no causaría estragos. ¿Esto es éticamente correcto?
Según Lozano (2004) “incrementar la cualificación profesional afecta a todas las personas de la
Administración pública” (p. 6). Vargas no estaba calificado profesionalmente para ocupar el
cargo; ni durante el cargo fue asesorado como se debería. Esta situación es una crítica a cómo se
asignan los cargos, sin ninguna meritocracia, lo que perjudica a la administración pública.
Vargas como cabeza de un municipio miserable
Apenas llega Vargas a San Pedro de los Saguaros, es evidente el abandono por parte de la
administración municipal previa con sus responsabilidades hacia la comunidad. El pueblo carecía
de servicios públicos básicos y una infraestructura adecuada. Las calles estaban en mal estado,
una escuela en ruinas, no había agua potable confiable y la falta de servicios básicos afectaba la
calidad de vida de los habitantes. Si decimos que “la esencia de la función pública es el servicio
a los ciudadanos, osea prestar servicios con calidad y promover el ejercicio de los derechos
fundamentales de los ciudadanos” (Cortina, como se citó por Lozano, 2004, p. 4), ¿qué servicios
de calidad se pueden encontrar en San Pedro de los Saguaros? Encontramos tal precariedad que
significaría un mal funcionamiento público.
Muy a pesar de las dificultades, rechazo del pueblo y grandes brechas de comunicación
Vargas decide levantar en alto el lema de su partido “Modernidad, paz, progreso y justicia
social”. Lema embargado de populismo por parte del PRI. Pero Vargas aún tiene la más pura
intención de ser un buen gobernante, llega al pueblo diciendo, realmente traer el progreso que
tanto es mencionado.
Decaimiento moral de Vargas
La pistola y la constitución como elementos de violencia y ley
En el personaje de Vargas, podemos observar una transformación que implica un
deterioro moral, pero un aumento en su ambición de poder. A medida que avanza la película, se
desarrolla exhibiendo diversas facetas, actitudes, motivaciones y obstáculos que enfrenta a lo
largo de la trama. Lo que inicialmente se presenta como un hombre afiliado al partido con
buenas intenciones de convertirse en un buen líder político, termina convirtiéndose en un tirano
sediento de poder y manchado por la violencia.
“El cargo público para beneficio privado es una tentación especialmente provocadora.
Evitar esta tentación requiere una clara delimitación de los recursos y una gran voluntad de
integridad ética, junto con una constante tarea de formación” (Lozano, 2004, p. 4). Vargas caerá
ante esta tentación el día que se reúne con su jefe López para solicitar un aumento en el
presupuesto destinado a mejorar las condiciones del pueblo. En esta escena, se introducen dos
elementos que adquieren un significado relevante para la trama: una pistola y la Constitución.
Estos elementos representan la dualidad que caracteriza su transformación, ya que la pistola
simboliza su disposición a recurrir a la violencia, mientras que la Constitución representa su
capacidad de ejercer el poder legal y administrar la ley. “Los superiores deben sensibilizar y
formar adecuadamente” (Lozano, 2004, p.4), López irónicamente hace lo contrario, empujando a
las futuras acciones que tomará Vargas, que al igual que otros personajes, cae en la trampa de
aprovechar su posición para enriquecimiento personal, lo que resulta en actos corruptos y
deshonestos. Esta situación subraya la necesidad de una delimitación de los recursos y un firme
compromiso con la integridad ética, además de la importancia de la formación y la
sensibilización para resistir estas tentaciones.
La Iglesia y el burdel como reflejo de la sociedad
En la película se menciona la frase «Si en este país hubiera democracia, el presidente
usaría sotana»; se reconoce la profunda conexión entre la religión y la política; y se destaca cómo
algunos individuos ambiciosos utilizan la fe como una vía para obtener ganancias personales.
Poniendo en evidencia al mismo padre que los controla a través de la religión, pero el beneficio
que tiene el padre de controlarlos es que recibe dinero del mismo Juan Vargas y así obtiene su
propio beneficio, interesándose en el auto de Vargas. En cuanto al burdel, este simboliza las
distracciones presentes en la sociedad, y la crítica planteada en la película reside en la aparente
incapacidad de Vargas para detener su funcionamiento. Si bien Vargas en un principio quiso
hacer las cosas bien, de forma honesta, luego buscaría obtener sobornos y comisiones de
inmediato, por ejemplo, en la escena donde Doña Lupe dice las frases «¡Ah, qué mi licenciado,
igual que los demás: namás llegandito y ya quiere su mordida!» o «¡Ahora sí me saliste más
cabrón que bonito!», nos sugieren una corrupción arraigada en la administración pública. Es
entonces donde surge la pregunta de si el gobierno realmente está haciendo un esfuerzo por
poner fin a estas distracciones o si, por el contrario, las está utilizando para explotar a la
población.
Intervencionismo gringo atrasa más que ayuda
Desde su primera aparición, el gringo Smith aprovecha la ingenuidad de Vargas al
cobrarle 100 dólares por una reparación de cable que claramente no tenía un valor tan alto,
sacando provecho de la falta de conocimiento de Vargas. Llegan a un trato para que él como
ingeniero, ayude a modernizar el lugar. Es sutil, pero en la película se aborda cómo la mención
de la llegada de un ingeniero estadounidense para modernizar el suministro eléctrico genera
entusiasmo en el pueblo, reflejando la percepción común de que los productos y servicios de
Estados Unidos son de alta calidad. Sin embargo, a medida que avanza la trama, queda claro que
esta percepción no se corresponde con la realidad, ya que el primer poste es lo único que
realmente se concretaría en aquel proyecto. Lo que subraya una crítica implícita hacia la
dependencia con Estados Unidos y la explotación de recursos locales por parte de intereses
extranjeros.
Vargas en su relación con otros notables del pueblo.
En una cena con los personajes prominentes del pueblo, se abordan varios temas clave
que reflejan la situación política y social. Uno de los temas destacados es la percepción de la
democracia en el país. Vargas menciona “En este país, el voto se respeta, no es nuestra culpa que
la gente siempre vote por mi partido”. Es una ironía, de que, a pesar de la existencia de
elecciones y votaciones, el partido de Vargas parece mantener un control absoluto sobre el
proceso político, lo que subraya la falta de verdadera democracia.
Además, se discute la influencia de la Iglesia en el gobierno como ha desempeñado un
papel importante en la política y la sociedad. Vemos cómo las instituciones religiosas pueden
ejercer influencia sobre las decisiones gubernamentales.
Otro aspecto relevante de la conversación es la crítica a Juan Vargas como un ejemplo de
la corrupción y la extorsión que prevalecen en el pueblo. Se sabe que Vargas utiliza su posición
para imponer impuestos a la población sin que estos se traduzcan en mejoras evidentes para la
comunidad. Una clara evidencia de la explotación y el abuso de poder. En respuesta a estas
acusaciones, Vargas propone la idea de instalar luz eléctrica en San Pedro y buscar el apoyo del
gringo Robert. Sin embargo, el doctor Morales, su rival, muestra incrédulo ante esta propuesta.
Esta conversación refleja la ambigüedad y la manipulación en las intenciones de Vargas, ya que
parece utilizar proyectos de desarrollo como estrategia política, por lo que sus motivaciones son
cuestionables. A pesar de que “Es preciso que la comunicación sea veraz, y no un puro
maquillaje” (Cortina, 2013, p. 35), encontramos kilos de maquillaje que camuflan como lo mejor
que le podría pasar a la comunidad de San Pedro de los Saguaros tener suministro eléctrico, pero
que realmente este proyecto esconde intención de estrategia política y malversación de fondos.
Vargas elimina la competencia y su autoritarismo en crecimiento
Se resalta la falta de ética de Vargas y su disposición a utilizar cualquier medio, incluso
la información personal y comprometedora, para consolidar su poder en el pueblo. Cuando
Vargas utiliza la información proporcionada por el cura sobre el comportamiento inapropiado del
doctor Morales al mantener relaciones con una menor de edad, pone de manifiesto su hipocresía
y doble moral, pero claro que Vargas se encargó de dramatizar mucho más la situación, debido a
que lo que quería era bajarse a su opositor, lo cual lograría.
Vargas Aprovecha la ausencia de Morales para imponer impuestos aún más onerosos, lo
que resulta en que muchas personas no puedan cumplir con sus obligaciones fiscales y, como
consecuencia, sean encarceladas. Se resalta el autoritarismo creciente de Vargas y su disposición
para abusar del poder a su disposición. A medida que se consolida en su papel como líder del
pueblo, se vuelve cada vez más implacable y despiadado en su ejercicio del poder. Al aumentar
los impuestos de manera excesiva, demuestra una falta de empatía por las dificultades
económicas de los ciudadanos y su voluntad de utilizar la prisión como una herramienta para
ejercer el control y la coerción sobre la población.
Pérdida de escrúpulos de Vargas en su búsqueda obsesiva de poder
Debido a un conflicto entre Vargas y Doña Lupe, Vargas en venganza decide tomar su
arma, y en medio de la noche, la mata y arroja su cuerpo, pero deja deliberadamente su botón del
partido en la escena del crimen. Durante la búsqueda del culpable Vargas acusa y convence a
Filemón de que admita la culpa por el asesinato de Doña Lupe. Sin embargo, cuando se entera de
que Filemón ha encontrado el botón del partido de Vargas cerca de la escena del crimen, decide
eliminarlo. Este giro inesperado revela la brutalidad y crueldad de Vargas, quien está dispuesto a
sacrificar la vida de personas inocentes para encubrir sus acciones y mantener su posición de
poder.
Así como menciona Giusti (2007):
La ética se refiere a la conciencia de los límites que no debieran sobrepasarse para poder
hacerla posible. […] Su cuestión central es el «rechazo del daño», es decir, como la
reacción de indignación y de protesta ante el maltrato del otro producido por obra
humana. […] Nunca debiéramos aceptar semejante nivel de inhumanidad y de violencia
ni permitir el daño al otro, nunca deberíamos eludir la responsabilidad que nos
corresponde para lograr vivir en paz. Es de eso que nos habla la ética (p. 15).
Pero Vargas no tiene conciencia de estos límites, ya que no le basta con estas dos
muertes, sino que cuando sus jefes llegan al pueblo y ven la cantidad de dinero que ha hecho en
el lugar y los cambios realizados a la Constitución; piden que entregue todo, pero al saber que su
mujer se lo llevó se desatan nuevamente las balas. El nivel de inhumanidad en Vargas a este
punto es súbito.
El ciclo vicioso de la corrupción en la política
Es sorprendente que, a pesar de todas las equivocaciones, desastres y actos cuestionables
que cometió a lo largo de la trama, Vargas termina ascendiendo a un puesto aún más alto en la
jerarquía política. Este giro en la trama ofrece un mensaje claro sobre cómo muchos individuos
corruptos, que no están adecuadamente calificados y tienen un pasado problemático, no solo
evaden el castigo por sus acciones, sino que son recompensados con más poder y autoridad
justificándose en su frase de «¡El que no transa no avanza!», un sistema no escrito donde el que
más daño les hace a otros más asciende. Notamos cómo incluso aquellos que ingresan a la
política con buenas intenciones pueden verse atrapados en un sistema corrupto y terminar siendo
peores que quienes los precedieron. En cuanto al final de la película, se nos presenta una
reflexión sobre la naturaleza cíclica de la corrupción, ya que un personaje similar a Vargas llega
al mismo pueblo, lo que nos indica que el ciclo seguirá.
Referencias Bibliográficas
Cortina, A. (2013) ¿Para Qué Sirve realmente La Ética?, Madrid.
Estrada, L. (1999). La Ley de Herodes. Bandidos Films.
Giusti, M. (2007). Introducción. El sentido de la ética. En Giusti, M., Tubino, F. Debates
de la ética contemporánea (pp. 13-42). Fondo Editorial de la Pontificia Universidad
Católica del Perú.
Lozano, J. (2004). Códigos éticos en las Administraciones Públicas en Códigos éticos
para el mundo empresarial. Madrid: Trotta.
Autora: Calderon Ventura, Joseline Jazmin
Curso: Ética Pública e Integridad Institucional
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas
Profesor: Mg. José Guillermo Koechlin Costa
